Acostumbrados, como estaban algunos a atar los perros con longanizas, en nuestro terruño comarcano, esto es, en el Campo de Montiel, nunca hemos atado a los canes con el citado embutido, porque nunca nos han dado nada o mejor dicho poco… y ahora resulta, que cuando habíamos conseguido que los tractores pudieran ir por el arcén de un carretera sin invadir el carril y que se hiciera más llevadero ir al hospital de Ciudad Real o venir de la capital de la provincia a esta comarca, potenciar negocios, etc. van y nos la quitan, como el proyecto de ferrocarril que se quedó parado en Alcubillas.
Los señoritos siempre han sido señoritos, y antiguamente, cuando no les interesaba que un proyecto se hiciera para un mejor desarrollo de nuestra comarca, los caciques de turno lo echaban abajo con el visto bueno del diputado noble, ejemplos tengo a espuertas, no me tiréis de la lengua.
Ahora resulta que nuestro querido regidor municipal dice que podían haber empezado a hacer la autovía por aquí, y yo le pregunto, cuando arregle el camino de la Virgen, ¿empezará en la Virgen? Me surgen muchas preguntas sobre la Educación de los criaturos, sobre la Asistencias a los mayores, sobre la Sanidad hacia los desempleados… pero imagino que con un buen chapuzón en la Piscina cubierta y una visita al Museo de Arte Contemporáneo, se me quitarán los desvelos que tengo.
No me fío de esta cuadrilla, tampoco de la de Zapatero, que ha liado la que ha liado a nivel mundial, y eso sin saber inglés. Tampoco me fiaba de la de Barreda, que daba agua a los murcianos a diestro y siniestro, y no hizo hospitales ni autovías, las hizo la Cospedal desde que entró. Por esto intenté presentarme a las elecciones en las que nadie me votó, ni siquiera yo.
Si antes se vendían por cuatro perras los otros, estos se venderán por ná siquiera.
Pero el pueblo es sabio y votó sabiamente, y ese voto sabio tiene la respuesta a tanta pregunta. La justificación del mensaje de “la herencia recibida” tiene los días contados… 365, 364, 363, 362… Deseo equivocarme más que nunca al 100%, y no ser agorero de los peores tiempos que se nos avecinan. Me queda la esperanza de que al igual que en España, en Francia y Alemania los políticos (las políticas) de turno cambien, aunque sé que el poder está en manos de un pueblo sano y unido (cuando tenga valentía e inteligencia a serlo y estarlo) y no de los políticos, ni de los banqueros, ni de los mercados.
Avisaos quedáis y escrito queda.
Salustriano.